El Tex – Mex es un estilo musical bailable originario de la región que conforma el estado de Texas en EEUU y los estados del noroeste de México. Es una palabra, un tanto gringa, inventada para definir esa multitud de estilos musicales del pueblo mexicano y méxico – americano a ambos lados de la frontera. Aunque en el resto del mundo utilizamos el término genéricamente, en los lugares de origen se pueden distinguir diferentes variedades según su lugar de procedencia o su estilo de baile. Así podemos distinguir el tejano, el norteño, la banda, el duranguense etc.
Pero vayamos por partes. En 1690 los españoles colonizaron Texas, en el área sur de EEUU. En 1718 fundaron San Antonio, como un punto intermedio a las misiones del este de Texas. En 1745 España colonizó el área que ahora es el valle del Río Grande, de esta manera nació la cultura tejana, de herencia española. La cultura tejana estaba muy unida a la cultura cajún. Estas similitudes son aparentes incluso en la actualidad.
En la década de 1850, alemanes, polacos y checos emigraron a Texas y México, trayendo sus estilos de música y danzas: el vals, la polca, etc. La Revolución Mexicana de 1910 a 1917 forzó a muchos de esos europeos a dejar México y establecerse en el sur de Texas. Su influencia musical tuvo entonces una mayor influencia en los tejanos. En esta sociedad granjera la única diversión era el ocasional músico itinerante que llegaba a los ranchos y granjas. Sus instrumentos básicos eran la flauta, la guitarra o el tambor y cantaban canciones que se oían a través de generaciones originarias de España o México.
Una de esos músicos fue Lydia Mendoza, que se convirtió en una de los primeros cantantes en grabar música en español como parte de la expansión de la división de la RCA, la Race Records (grabaciones raciales) en los años veinte.
Como los músicos viajeros se trasladaban también a áreas donde vivían alemanes, polacos o checos, empezaron a incorporar los sonidos de viento y el acordeón diatónico.
Narciso Martínez le dio a la ejecución del acordeón una nueva virtuosidad cuando en los años treinta adoptó el acordeón de dos hileras de botones, propia de la música norteña. Al mismo tiempo formó un grupo con Santiago Almeida, un bajista que tocaba el bajo sexto, una guitarra grave de 12 cuerdas, originaria de España.
Su nuevo estilo musical conocido como conjunto tejano, se volvió muy popular rápidamente entre los granjeros y la clase trabajadora.
Entre los años cincuenta y sesenta, el tejano crece mezclándose con el country y el rock and roll y a los conjuntos tejanos se le añadieron la guitarra eléctrica y la batería.
Flaco Jiménez, hijo de un acordeonista y nieto de un hombre que había aprendido a tocarlo de un inmigrante alemán, llevó la tradición de virtuosidad del acordeón de Narciso Martínez y se volvió un punto de referencia en la escena internacional de la música tejana en los años ochenta
Desde los años sesenta, el paso de los espaldas mojadas, emigrantes mejicanos indocumentados, a través del río Grande ha hecho que la cultura chicana se haya extendido por todo el sur de EEUU. En esta colonización pacífica la compañía Bego Records, del músico y productor tejano Paulino Bernal del legendario Conjunto Bernal, descubrió e introdujo en la escena musical al grupo norteño Los Relámpagos del Norte, con Ramón Ayala y Cornelio Reyna. La influencia de la música norteña popularizó la mezcla tex – mex sorprendentemente, no sólo en la música, sino en toda la cultura sureña poniendo de moda la gastronomía mejicana con los tacos y el guacamole a la cabeza. Tal es la influencia mejicana que, este último año, en el gran rodeo y festival de tejano que se celebra en Houston sólo han actuado grupos de norteño mejicano. Situación que ha suscitado malestar entre las fuerzas vivas de Texas, llevando a estas a declarar que, si persiste este hecho el próximo año, boicotearán el evento.
Uno de los ejemplos de chicanos que hacen tejano es Selena, una de las pocas mujeres que se hizo un hueco en este mundo de machos. Comenzó a cantar siendo una adolescente, llegando a grabar incluso temas al estilo de Madonna. También murió muy joven asesinada por la presidenta de su club de fans. Ella abrió las puertas a muchas mujeres de origen chicano que en la actualidad triunfan en la escena estadounidense: Jennifer López, Talía, Paulina Rubio o Alicia Villareal entre otras.
En cuanto al norteño habría que decir que sigue un camino paralelo al tejano. Su origen se remonta, antes de la introducción del acordeón y el bajo sexto, a los tiempos del virreinato español, donde el violín era el instrumento principal en la música popular. Después de la independencia de México en 1821, este estilo de música se extendió rápidamente por el norte del recién fundado país, donde fue tocado durante fiestas y diversiones, en su mayor parte para bailar. Con la llegada de los inmigrantes centroeuropeos durante la segunda mitad del siglo XIX se introduce en la escena musical el acordeón y el ritmo de la polca, que formaban parte de la música popular de su patria. Pronto las bandas locales adoptaron estos elementos y surge un extraordinario nuevo estilo mezclándose gradualmente con los estilos mexicanos de música ranchera, haciéndose muy popular, sobre todo, en las regiones septentrionales de México.
Después de 1910, los antiguos romances españoles que habían evolucionado hasta formar el género del corrido, entran en una etapa de oro cuando mexicanos de ambos lados de la frontera norte del país, revolucionan este género narrativo musical. Con el corrido se dan a conocer las noticias y los personajes protagonistas de las diversas facciones de la Revolución Mexicana, llegando hasta nuestros días donde se han hecho famosos los narcocorridos que cantan las historias de personajes que viven fuera de la ley por sus andanzas con la droga.
Desde la segunda mitad del siglo XX Ramón Ayala y Cornelio Reyna, Los Invasores de Nuevo León o Los Rancheritos del Topo Chico comercializaron la música norteña haciéndola popular en el resto de México. Más adelante, hacia la década de 1970, tres bandas: Los Tigres del Norte, Los Cadetes de Linares y más recientemente la Intocable, agregan las influencias de la cumbia y de la música rock, creando así una mezcla extraordinaria de gran sensibilidad musical en sus canciones.
La música norteña adquiere peculiaridades diferenciadoras a medida que se extiende por otras regiones. Así cuando se extiende hacia el oeste se convierte en música de banda y cuando se extiende hacia el estado de Durango, en duranguense.
La banda sinaloense es un género musical tradicional surgida a finales de los años 30 en el Estado de Sinaloa en la región occidental de México. Se caracteriza por la presencia predominante de instrumentos de viento y por un repertorio de origen europeo en el que predominan los corridos, polkas, valses, mazurcas y chotis. Es un norteño adaptado a la sensibilidad de los habitantes de esta región de México y con clara influencia de las Big Bands norteamericanas.
El duranguense, conocido también como pasito duranguense por su manera tan característica de bailarlo, es originario de Durango, estado del noroeste mexicano. Sin embargo, debido a que en el área metropolitana de Chicago existe una comunidad grande de inmigrantes procedentes de Durango, el pasito duranguense es más popular en ese lugar. Muchos de los conjuntos de pasito duranguense fueron fundados en Chicago por inmigrantes procedentes de Durango, extendiéndose así hasta rebasar todo tipo de fronteras, siendo agrupaciones como Picudos Duranguenses el primer grupo de este género en llegar a otros países como Costa Rica, Perú o Venezuela. El género duranguense está muy relacionado con la música de Banda y Norteña mexicanas. Algunas veces se hace referencia a los conjuntos de pasito duranguense como bandas, aunque su estilo musical, sin embargo, es distinto y tiene varias características que lo diferencian de los dos géneros mencionados. En primer lugar, los conjuntos de pasito duranguense tienen muchos menos integrantes que los de banda y algunos más que los de música norteña. Además, el ritmo es notoriamente más rápido que el de la música norteña y depende considerablemente de percusiones. Cualquier canción de pasito duranguense tendrá muy probablemente fuertes redobles y sonoras percusiones.
La música Tex – Mex se ha extendido por todo el mundo, principalmente donde hay costumbre de tocar el acordeón. Euskal Herria no podía ser menos porque la triki es así mismo un acordeón diatónico que se diferencia de la utilizada por el tex – mex en que los bajos de la mano izquierda no son diatónicos. Por eso no es difícil escuchar entre nuestros trikitilaris temas de tex – mex. Seguramente los reyes del tex – mex euskaldun son los Joselu Anaiak. ¿Quién no ha bailado alguno de sus temas en alguna de las plazas en fiesta?
Escucha el programa:
lamardemusicas_texmex.mp3 23-mar-09
